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¿Préstamos al instante o tarjetas de crédito? Ante un imprevisto, ¿qué escojo?

Hoy en día, bien sea por necesidad o por capricho, mucha gente necesita y busca financiación para hacer frente a deudas, gastos obligatorios, adquisición de nuevos bienes o, también, permitirse unas buenas vacaciones que ayuden a desconectar de la rutina.

Pero ¿qué tipo de financiación se ha de escoger? Muchos piensan que la tarjeta de crédito es el mejor instrumento para hacer frente a imprevistos y muchos otros piensan que la única salida es la solicitud de un préstamo al instante. ¿Quién está en lo cierto? Dependerá de varios factores. Para ello, vamos a analizar las ventajas y desventajas más destacadas de cada uno de los productos y los compararemos entre ellos.

Vivus
Puntuación: 3.9 (Número de puntuaciones: 19)
Cantidad: 200 € / 1000 €
Plazo del préstamo: 30 / 30 días
Importe a devolver: 200 €
Coste del préstamo: 0 € TAE 0%
QueBueno
Puntuación: 3.3 (Número de puntuaciones: 3)
Cantidad: 200 € / 300 €
Plazo del préstamo: 30 / 30 días
Importe a devolver: 259 €
Coste del préstamo: 59 € TAE 2266%

La tarjeta de crédito

Es un medio de pago que sustituye al efectivo, de ahí que se le conoce bajo el nombre de dinero de plástico. Tiene la ventaja de que permite la financiación de comprar mediante la disposición de fondos que no se tienen, evitando así tener que solicitar un préstamo personal. En su mayoría, las tarjetas de crédito no aplican intereses si la deuda se liquida mes a mes, lo que es un período de carencia que hay que aprovechar. Otra ventaja de las tarjetas de crédito es que muchas de ellas tienen incentivos como promociones o descuentos especiales y seguros asociados (de viajes, accidentes compras, etc.).

No obstante, estos beneficios no son gratuitos: la tarjeta ha de ir asociada a una cuenta corriente en la entidad que la tramita con los gastos que ello conlleva. Además, y aparte la tarjeta como tal, también tiene gastos adheridos: comisiones, productos vinculados e intereses, los cuales se ven reflejados en la TAE (tasa anual equivalente) que puede llegar a superar el 26%.

El préstamo al instante

Es una cantidad de dinero que deja la entidad financiera que se ha de devolver en un determinado plazo de tiempo y conlleva consigo unos intereses y comisiones. A cambio de tener un tipo de interés preferente, muchas entidades exigen vinculación con la entidad: domiciliación de nóminas, recibos y contratación de productos adicionales como tarjetas y seguros, con los cuales se debe de tener cuidado ya que pueden aumentar la TAE que es el tipo de interés efectivo que realmente vamos a pagar.

Los préstamos al instante, frente a las tarjetas de crédito, tienen la ventaja de que pueden solicitarse cantidades elevadas de dinero a devolver en largo plazo. Eso sí, con un tipo de interés que puede llegar a superar el 22,00% nominal.

Otro punto a considerar en los préstamos personales es que depende de las condiciones que establezca la entidad financiera tendrás una serie de penalizaciones o no. Por ejemplo, cobras la paga extra de navidad y prefieres quitarte de un plumazo una cantidad del préstamo, si en tus condiciones viene establecido que tienes una penalización por amortización, no podrás hacerlo porque no te compensará. Sin embargo, si esta cláusula no la tienes, podrás quitarte el préstamo más rápidamente y reducir tus intereses a pagar.

Entonces, ¿préstamo personal o tarjeta de crédito?

Saber que elegir dependerá de la cantidad que necesitemos, sin dejar de tener en cuenta que las tarjetas de crédito nunca servirán para financiar grandes sumas de dinero. Mientras que las tarjetas de crédito son una herramienta útil a la hora de hacer frente a algunos gastos imprevistos, lo más conveniente es que se pague la deuda a final de mes para así evitar pagar al banco grandes cuantías en concepto de intereses.

Si vamos a tardar más de 30 días en amortizar la deuda, lo más conveniente es comparar diversos préstamos con las tarjetas de crédito que tengamos al alcance, ya que como dijimos anteriormente es posible que la TAE de los préstamos sea más baja que el de las tarjetas.

Así que, llegados a este punto, ¿cuál es la mejor opción? Como todo en la vida dependerá de la situación. Si se trata de un gasto puntual por una compra inesperada, y vas a cobrar tu nómina pronto, puedes optar por la tarjeta de crédito. No obstante, siempre es aconsejable contar con unos buenos hábitos de ahorro si es posible.

Sin embargo, si quieres adquirir un bien de un valor mayor, estás atravesando un momento económico más delicado, o has tenido más gastos de los habituales que hayan desequilibrado tus cuentas. La mejor opción será solicitar un préstamo. De esta manera no estarás agobiado todos los meses esperando a cobrar para poder hacer frente al cargo de tu tarjeta. Además, no conseguirás vivir nunca al día, ni ahorrar y tener un hábito de ahorro. Por ello, en caso de que necesites esa inyección de capital que te ayude a mantener tu vida y a poder organizar tus finanzas de nuevo, puedes solicitar un crédito.

Antes de solicitarlo es importante que conozcas tu capacidad de endeudamiento. Puedes hacerlo con el índice Finscore. Se trata de un baremo que indica cuál es tu score crediticio, es decir, tu calificación como pagador. Este indicador mide tus ingresos, tus gastos, tus descubiertos, tus créditos, etcétera. De esta manera, consigues tener una información real del estado de tus finanzas y puedes negociar mejores condiciones con la entidad. Cuanto más alta sea la puntuación en el FinScore menor tipo de interés en tu préstamo.